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El secreto de la vida

*Alerta: este artículo podría cambiar tu vida para siempre. Nótese la ironía. (O no).

¿Realmente deseas saber cuál es el secreto de la vida?

Pues abróchate el cinturón porque aquí te lo explico.

Yo lo descubrí a los 7 años, poco después de hacer mi primera -y última- comunión.

Aunque mis padres no eran devotos, ni siquiera practicantes de religión alguna, era lo que se solía hacer entonces. Así que, para no llevar la contraria a los tiempos, me “invitaron” amablemente a ser parte de este ritual.

Para mí, lo que más valor tenía del acontecimiento -de hecho, lo único que tenía valor-  eran los regalos que me harían los invitados.

Y uno de ellos puso ante mis hijos de crío el mayor secreto del universo.

Fue este libro.

No es broma, toda la verdad me la reveló Bart Simpson. Y se convirtió en la lección espiritual más impactante de mi tierna infancia.

Asombrosamente, no fue necesario acudir a ningún gurú espiritual ni tampoco buscar consejo en ningún experto mega-guay de la autoayuda.

El libro empezaba así:

“Para descubrir el secreto de la vida pasa a la página 144”.

Así que vas con toda la ilusión a la página 144 y la lees de cabo a rabo. Y aunque aparentemente no ves nada que te indique que ahí se encuentra el gran secreto, la relees por si se te ha escapado. Por si se encuentra escondida en algún rincón de la página.

Y en una esquina, de repente, encuentras una nueva señal que te guía hacia la verdad:

“Pasa a la página 82 para descubrir el secreto de la vida”.

Tiene sentido, piensas. Un secreto tan importante no va a estar ahí, delante de tus narices. Si no, no sería un secreto.

Así que pasas a la página 82.

Y la lees de nuevo con todo el alma.

Y nada.

Y acabas encontrando otra inscripción que te promete que esta vez sí, al 100%, tienes el secreto ante ti si vas a la página 102.

Y vas. Y lo mismo.

La gran revelación debe de ser sólo para unos poco, claro.

Y tú quieres formar parte de ese selecto club.

Así que lo sigues intentando.

Una y otra vez.

Y ya casi no lees. Sólo buscas.

Lo que hay en la página ya es secundario. A veces, incluso, no importa un pimiento.

Sólo vale encontrar la verdad. Es lo único que necesitas. Lo único.

Y te acabas leyendo todo el libro de esta manera. Si a eso se le puede llamar leer, claro.

Y fin. El libro pasa. La vida pasa.

Y Game Over. Se acabó la partida.

Y tú con esa cara de gilipollas.

¿Te suena de algo?

Ninguna “página” futura te va a aportar esa gran revelación.

Ningún evento futuro te va a salvar.

Nada te va a entregar esa felicidad ni te va a hacer vivir esa perfecta y bonita historia que sólo está en tu cabeza.

Lo que tienes ahora es todo lo que tienes.

Deja de buscar de una vez. Deja de esperar.

El secreto de la vida es que no tiene ningún secreto. Esta todo ahí, expuesto.

Bart Simpson se burló así de mí, y así se convirtió en mi primer gran maestro.